El otoño debía traer cierto alivio en las gasolineras, pero millones de conductores estadounidenses comienzan la temporada pagando todavía más por llenar el tanque.
Por qué importa: septiembre suele facilitar la transición hacia gasolina de invierno, menos costosa de producir, pero este año otros factores están neutralizando ese potencial ahorro.
La EPA incluso adelantó este año la transición: desde el 1 de septiembre permitió flexibilizar temporalmente los requisitos federales de volatilidad para aumentar el suministro de gasolina.
La exención estuvo vigente hasta el 15 de septiembre. Desde este martes 16, las refinerías ya pueden reportar como gasolina de invierno el combustible que cumple las especificaciones correspondientes.
El dato: pese a esas medidas, el galón regular cuesta ahora unos 30 centavos más que hace un mes y aproximadamente $1.18 más que hace un año, según AAA.
AAA ya había advertido el 10 de septiembre que el promedio nacional estaba aumentando mientras el petróleo volvía a superar los $100 por barril, en medio de la volatilidad relacionada con el estrecho de Ormuz.
A esa presión se suma una interrupción inesperada en la refinería de ExxonMobil en Joliet, Illinois, después de un apagón que paralizó la producción durante el fin de semana.
El impacto coincide con fuertes incrementos regionales. Michigan, Wisconsin e Illinois estuvieron entre los estados que registraron importantes aumentos de gasolina durante la última semana, según la información proporcionada por The Center Square.
La situación del diésel refuerza la presión: el promedio nacional llegó este miércoles a $6.3103, su máximo histórico registrado por AAA.
#11Sep #EEUU #Economía #Energía. El precio medio del diésel en Estados Unidos alcanzó los 6,06 dólares por galón, un 63 % más que el año pasado, impulsado por las interrupciones en el suministro derivadas de los conflictos en Ucrania e Irán. – Unión Radio pic.twitter.com/NKPt0nuwQN
— Reporte Ya (@ReporteYa) September 12, 2026
La clave: cambiar a gasolina de invierno no garantiza automáticamente una caída en el precio que ve el consumidor.
Incluso dentro de Estados Unidos existen enormes diferencias: mientras California promedia $6.0440 por galón, Texas registra $3.8788, según AAA.
Por ahora, el esperado alivio estacional compite con fuerzas mucho mayores. Para los conductores, la llegada del otoño todavía no se está traduciendo en una factura más baja al llenar el tanque.