El precio del diésel alcanzó un máximo histórico en Estados Unidos, una presión que amenaza con extenderse desde las carreteras hasta las facturas de millones de familias.
Por qué importa: el diésel mueve camiones y buena parte de la cadena logística estadounidense. Cuando transportar mercancías se encarece, el impacto puede terminar llegando a alimentos y otros productos.
La escalada coincide con un petróleo nuevamente por encima de los $100 por barril, mientras los mercados evalúan las consecuencias de una guerra prolongada con Irán y nuevas amenazas al transporte energético.
CNBC informó que el Brent se encaminaba a una ganancia semanal de alrededor de 8.4%, mientras el WTI acumulaba cerca de 9.2%, pese al retroceso registrado este viernes.
11 de septiembre de 2026- El precio promedio del diésel en Estados Unidos alcanzó un récord de $6.05 por galón, un aumento de más del 60 % frente a los $3.71 registrados hace un año, según datos de la AAA. Mientras tanto, la gasolina subió hasta un promedio nacional de $4.29 por… pic.twitter.com/GDbxGoBHYU
— NOTICIAS DE PONCE (@NoticiasdePonce) September 11, 2026
Pero el petróleo caro no explica por sí solo el récord del diésel:
La agencia también anticipa que las existencias permanecerán por debajo del mínimo del rango de los últimos cinco años durante el resto de 2026 y buena parte de 2027.
El gobierno de Donald Trump ha tomado diferentes medidas para aumentar la oferta energética y contener el impacto de los precios elevados.
Trump reconoció esta semana que el petróleo probablemente no bajará sustancialmente hasta después de las elecciones de mitad de mandato de noviembre.
El riesgo ahora es cuánto del aumento terminará trasladándose al consumidor.
Los transportistas deben pagar más para mover alimentos, mercancías y materias primas por el país. Las empresas pueden absorber parte del incremento o trasladarlo mediante mayores tarifas y precios.
Con el petróleo sobre $100, inventarios de destilados ajustados y una guerra que mantiene la incertidumbre sobre el suministro mundial, el costo de llenar un camión podría terminar reflejándose también en el próximo recibo del supermercado.