Una visita al baño puede revelar más de lo que parece: encontrar sangre en las heces de manera recurrente es una señal que merece atención médica, aunque no significa automáticamente cáncer.
La sangre en las deposiciones figura entre los posibles síntomas del cáncer colorrectal, una enfermedad en la que la detección temprana puede ser determinante para ampliar las opciones de tratamiento.
El punto clave está en no entrar en pánico ante un episodio aislado, pero tampoco normalizar un sangrado que se repite o aparece acompañado de otros cambios intestinales.
Hemorroides, fisuras anales y otros problemas gastrointestinales también pueden provocar sangre, por lo que solamente una evaluación médica puede ayudar a determinar su origen.
No todos los sangrados tienen el mismo aspecto y esa diferencia puede aportar información al médico sobre el posible lugar de origen.
La sangre puede ser rojo brillante, encontrarse sobre las deposiciones o mezclada con ellas; mientras que ciertos sangrados gastrointestinales pueden producir heces muy oscuras o negras.
El gastroenterólogo Rosario Ligresti, jefe de la División de Gastroenterología del Centro Médico de la Universidad de Hackensack, explicó que este síntoma puede aparecer en pacientes con cáncer de colon.
“La sangre en las heces es uno de los síntomas más comunes del cáncer de colon en pacientes mayores, y menos en pacientes más jóvenes”, señaló Ligresti, según El Diario NY.
La Sociedad Americana Contra el Cáncer (ACS) también incluye el sangrado rectal o sangre en las heces entre los posibles signos del cáncer colorrectal.
La sangre no es el único cambio que puede justificar una consulta médica.
La ACS identifica otros síntomas que pueden aparecer con esta enfermedad, aunque también pueden deberse a condiciones distintas.
Tener uno de estos síntomas no permite diagnosticar cáncer colorrectal. Su importancia aumenta cuando persiste, empeora o aparece junto con otras señales.
No necesariamente.
Una pequeña cantidad de sangre roja brillante en el papel higiénico puede tener explicaciones frecuentes como hemorroides o una fisura anal.
Por eso existe una diferencia importante entre detectar sangre alrededor del ano o en el papel y observarla repetidamente mezclada con las deposiciones.
El sangrado recurrente, la sangre mezclada con las heces o las deposiciones negras o muy oscuras requieren valoración médica, porque pueden relacionarse con diferentes problemas del aparato digestivo.
Además, no toda pérdida de sangre es visible. Algunas lesiones pueden producir cantidades microscópicas que una persona no detectaría simplemente observando las deposiciones.
Muchos cánceres colorrectales comienzan como crecimientos en el revestimiento del colon o del recto conocidos como pólipos, aunque no todos terminan convirtiéndose en cáncer.
El gastroenterólogo Brooks Cash explicó que determinados pólipos precancerosos pueden desarrollar un mayor suministro sanguíneo conforme crecen y presentan cambios anormales.
“Los vasos sanguíneos que irrigan estas lesiones también son anormales y son más propensos a perder sangre que puede ser visible en las deposiciones”, explicó Cash, según El Diario NY.
Sin embargo, el sangrado también puede ser microscópico. Las pruebas de materia fecal pueden detectar sangre que no puede verse a simple vista, una de las razones por las que los exámenes de detección son importantes.
Para las personas con riesgo promedio, la Sociedad Americana Contra el Cáncer recomienda que las pruebas regulares de detección del cáncer colorrectal comiencen a los 45 años.
Las personas con antecedentes familiares, determinados pólipos, enfermedad inflamatoria intestinal u otros factores pueden necesitar un esquema diferente, que debe determinarse con un profesional de la salud.
La presencia de síntomas tampoco debe interpretarse como una razón para esperar hasta alcanzar la edad habitual de detección.
Si aparece sangre repetidamente en las heces, cambios intestinales persistentes, dolor abdominal inexplicable o pérdida de peso sin causa conocida, es importante consultar con un profesional de la salud.
La clave es sencilla: ver sangre no equivale a tener cáncer, pero un sangrado persistente tampoco debería ignorarse.
Advertencia: Esta información es únicamente educativa y no sustituye la evaluación, diagnóstico o tratamiento de un profesional de la salud.
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FUENTE: Primera Hora / Identidad Latina Multimedia / El Diario NY y Sociedad Americana Contra el Cáncer.