Segun EFE, el secretario de Estado, Marco Rubio, se reunió este lunes en Nueva York con representantes de Dinamarca y Groenlandia, en momentos en que los tres gobiernos avanzan hacia la firma de un nuevo acuerdo de seguridad para la estratégica isla del Ártico.

El encuentro ocurrió en el marco de las actividades relacionadas con la Asamblea General de Naciones Unidas y pocos días después de que el presidente Donald Trump anunciara que Washington había alcanzado un entendimiento con Copenhague y Nuuk.

Las conversaciones se producen después de meses de tensión diplomática por las declaraciones de Trump sobre aumentar el control estadounidense sobre Groenlandia, territorio autónomo perteneciente al Reino de Dinamarca y pieza estratégica para la defensa del Atlántico Norte.

Ahora, las tres partes buscan trasladar el debate hacia una cooperación de seguridad más amplia, mientras Dinamarca insiste en que la responsabilidad sobre la defensa del Ártico debe ser compartida dentro de la OTAN.

#ENTÉRATE | 🇺🇸 Marco Rubio tuvo un encuentro con sus homólogos de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen, y Groenlandia, Múte Egede, luego del anuncio de un acuerdo de seguridad sobre Groenlandia. pic.twitter.com/ymI2ArZoyV

— heraldousa (@heraldousa) September 21, 2026

. Los términos completos todavía no se han divulgado, pero el pacto permitiría ampliar significativamente la presencia militar estadounidense en Groenlandia y restringiría el establecimiento de bases de países considerados adversarios de Washington.

Reuters informó este lunes que Estados Unidos planea establecer presencia en dos instalaciones adicionales: Narsarsuaq, antigua base estadounidense de la Guerra Fría, y Mestersvig, actualmente utilizada por la patrulla danesa Sirius.

Actualmente, la principal instalación estadounidense en territorio groenlandés es la base espacial de Pituffik, fundamental para sistemas de alerta de misiles, vigilancia espacial y operaciones vinculadas con la defensa de América del Norte.

Washington ya cuenta con amplias facultades militares mediante el acuerdo de defensa firmado con Dinamarca en 1951 y posteriormente actualizado, por lo que el nuevo entendimiento profundizaría una relación estratégica existente desde hace décadas.

Segun 20minutos, uno de los puntos políticamente más sensibles es quién conservará el control sobre la isla. Dinamarca y Groenlandia han asegurado que el nuevo acuerdo no implicará transferir la soberanía territorial a Estados Unidos.

Esta postura contrasta con la descripción realizada por Trump, quien aseguró que el acuerdo otorgaría a Washington un papel permanente sobre la seguridad de Groenlandia. Los detalles definitivos serán fundamentales para determinar el alcance jurídico de esas facultades.

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El pacto también pretende impedir que potencias externas a la OTAN establezcan bases militares y limitar determinadas inversiones estratégicas de adversarios estadounidenses, en medio de la creciente competencia internacional por el Ártico.

Groenlandia ocupa una posición geográfica privilegiada entre América del Norte y Europa, una característica que aumenta su relevancia para sistemas de defensa, rutas marítimas y vigilancia del Ártico.

La importancia de Groenlandia va más allá de su territorio. El creciente interés internacional por el Ártico ha colocado a la región en el centro de las estrategias de seguridad de Estados Unidos, Dinamarca y otros integrantes de la OTAN.

El acuerdo busca responder especialmente a la competencia estratégica con Rusia y China, mientras Washington pretende garantizar que ninguno pueda establecer infraestructura militar o realizar determinadas inversiones consideradas sensibles en la isla.

La negociación también supone un giro frente a la crisis diplomática generada meses atrás, cuando Trump llegó a plantear la posibilidad de adquirir Groenlandia e incluso se negó a descartar medidas militares o económicas para conseguir sus objetivos.

La firma prevista permitirá conocer con mayor precisión qué facultades obtendrá Washington y qué obligaciones asumirán Dinamarca y Groenlandia. Hasta entonces, las declaraciones sobre un supuesto “control permanente” estadounidense deben distinguirse de los términos jurídicos definitivos del acuerdo.