Nueva York ocupa el primer lugar de Estados Unidos en impuestos recaudados por habitante, una posición que vuelve a poner bajo la lupa el costo de vivir y hacer negocios en el estado.
Por qué importa: los impuestos forman parte del costo que enfrentan familias y empresas, pero el verdadero debate es cuánto reciben los contribuyentes en servicios públicos a cambio.
El informe ubica a Nueva York en el segundo lugar nacional en gasto estatal y local por habitante, solamente detrás de Alaska.
CBC realizó además una comparación que dimensiona la diferencia: calcula que Nueva York habría gastado $99,000 millones menos durante 2024 si hubiese mantenido el mismo gasto por habitante que Nueva Jersey.
La cifra no significa que existan $99,000 millones identificados como desperdicio. Es un ejercicio hipotético que compara cuánto habría gastado Nueva York aplicando el nivel per cápita de su estado vecino.
La diferencia aparece igualmente al considerar la capacidad económica: Nueva York recaudó 46% más impuestos por cada $1,000 de ingreso personal que el promedio nacional.
Eso no significa que todos los neoyorquinos paguen la misma tasa. El impuesto estatal es progresivo y las tasas dependen del ingreso gravable y la situación de cada contribuyente.
Para 2026, las tasas marginales superiores alcanzan 9.65%, 10.3% y 10.9% para los niveles de ingresos más elevados.
CBC sostiene que Nueva York no necesita convertirse en un estado de bajos impuestos y bajo gasto, pero considera necesario mejorar el valor obtenido por cada dólar público.
El organismo propone mejorar la calidad de los servicios, aumentar la eficiencia gubernamental y priorizar políticas que favorezcan la asequibilidad y calidad de vida.
El desafío, por tanto, no se limita a cuánto recauda Nueva York: también está en demostrar si ese elevado costo fiscal se traduce en servicios y resultados acordes para sus contribuyentes.