El vórtice polar muestra señales de una perturbación extraordinariamente temprana, pero eso todavía no confirma una ola de frío intenso en Estados Unidos.
Los pronósticos apuntan a un posible calentamiento estratosférico repentino durante los primeros días de noviembre, cuando esta circulación normalmente continúa fortaleciéndose.
El fenómeno puede debilitar o invertir los vientos que rodean el Ártico, modificando una estructura atmosférica que influye en el tiempo invernal.
Sin embargo, el análisis de Brightband publicado el 29 de octubre contempla un episodio relativamente breve, con efectos limitados sobre el este estadounidense.
A CHILL COMING TO A CITY NEAR YOU?: Something truly unprecedented is brewing high above the Arctic as the polar vortex weakens on a crash course toward a full breakdown. As atmospheric ripples threaten to shake up winter forecasts worldwide, stay tuned to FOX Weather as our team tracks the vortex day by day!
— FOX Weather (@foxweather) October 31, 2026
. La atención científica está puesta en el calendario: una inversión de los vientos a principios de noviembre sería excepcionalmente temprana.
El compendio de la NOAA, con registros desde 1958 hasta 2023, incluye antecedentes de noviembre, pero situados hacia finales del mes.
Entre ellos aparece el episodio de noviembre de 1968, cuya fecha varía ligeramente según el conjunto de datos utilizado para reconstruir la atmósfera.
Por eso, hablar de un posible récord exige esperar las observaciones: una proyección meteorológica todavía no equivale a un acontecimiento confirmado.
El vórtice polar estratosférico es una circulación de fuertes vientos que se desarrolla sobre el Ártico durante la temporada fría, a gran altura.
En ocasiones, ondas atmosféricas ascienden desde capas inferiores, alteran esa circulación y provocan un aumento de temperatura sobre la región polar.
Cuando la perturbación alcanza suficiente intensidad, los vientos habituales pueden cambiar de dirección y reorganizar temporalmente el patrón atmosférico.
Su influencia puede propagarse hacia niveles inferiores durante las semanas siguientes, aunque ese descenso no ocurre de manera idéntica en todos los episodios.
Laura Ciasto, meteoróloga del Servicio Meteorológico Nacional, señaló a USA TODAY que los vientos podrían invertirse entre el 6 y el 10 de noviembre.
La especialista explicó que estos fenómenos suelen ocurrir entre enero y marzo, cuando el aire ártico ha tenido más tiempo para enfriarse.
Según el experto Judah Cohen, los posibles efectos podrían aparecer a finales de noviembre o durante diciembre, aunque también podrían demorarse más.
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Cohen considera más probable una influencia sobre el norte de Europa o Asia que sobre el este estadounidense; el desenlace sigue siendo incierto.
Para quienes organizan viajes, trabajo al aire libre o gastos de calefacción, el fenómeno merece seguimiento, pero no permite anticipar condiciones locales concretas.
Tampoco hay base suficiente en estas proyecciones para señalar ciudades afectadas, acumulaciones de nieve o fechas precisas de temperaturas peligrosas.
La recomendación práctica es consultar los pronósticos locales del Servicio Meteorológico Nacional conforme se acerquen las fechas de interés.
La clave será comprobar si la perturbación persiste y consigue modificar la circulación cercana a la superficie, donde se determina el tiempo cotidiano.
FUENTE: usatoday