Una jueza de Illinois ordenó que Corie Walsh, de 40 años, permanezca detenida mientras enfrenta tres cargos de asesinato en primer grado por la muerte de su hijo Barrett, de 2 años.
Una jueza de Illinois ordenó que Corie Walsh, de 40 años, permanezca detenida mientras enfrenta tres cargos de asesinato en primer grado por la muerte de su hijo Barrett, de 2 años.
El menor fue encontrado inconsciente el 1 de septiembre en el sótano de la vivienda familiar en Frankfort, al suroeste de Chicago, y posteriormente fue declarado muerto en un hospital.
La jueza Amy Bertani-Tomczak aceptó el martes la petición de la fiscalía para mantener a Walsh bajo custodia mientras avanza el proceso, al considerar que existían razones suficientes para detenerla.
El caso ha adquirido otra dimensión porque testigos dijeron a investigadores que Walsh estaba “very invested” —“muy involucrada”— en el juicio de Lindsay Clancy, una madre de Massachusetts acusada de matar a sus tres hijos.
Según documentos judiciales, Walsh conversaba frecuentemente con amigos sobre el juicio de Clancy y estuvo intercambiando mensajes relacionados con el caso horas antes de que Barrett fuera encontrado.
Sin embargo, las autoridades de Illinois no han establecido públicamente que el juicio de Clancy haya provocado o influido directamente en la muerte del niño, por lo que ambos casos no deben presentarse como conectados.
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La defensa rechazó precisamente cualquier intento de establecer esa relación: el abogado Robert Kerr calificó de “repugnante” la sugerencia y sostuvo que los investigadores estaban exagerando la importancia de ese interés.
Clancy fue acusada de matar a sus tres hijos en Massachusetts en 2023; su defensa argumentó que sufría psicosis posparto, mientras la fiscalía sostuvo que comprendía sus actos. Su reciente juicio terminó sin veredicto unánime.
Los fiscales sostienen que un vecino encontró a Barrett en el sótano y comenzó maniobras de reanimación mientras llamaba al 911; una autopsia determinó que murió por asfixia causada por compresión del cuello.
Walsh fue localizada dentro de la vivienda con lesiones que las autoridades describieron como autoinfligidas y posteriormente recibió tratamiento médico antes de ser trasladada al centro de detención del condado de Will.
Según los fiscales, Walsh dijo posteriormente a los investigadores que creía que su hijo era el “diablo” y el “anticristo”, declaraciones incorporadas a los documentos presentados ante el tribunal.
Su defensa sostiene una interpretación distinta sobre su estado mental: Kerr argumentó ante la corte que Walsh atravesaba un episodio psicótico y solicitó que recibiera atención psiquiátrica permanente mientras permanece bajo custodia.
Aunque Barrett es la única víctima mortal, Walsh enfrenta tres cargos de asesinato en primer grado, una circunstancia que puede generar confusión sobre el alcance de la acusación.
Los tres cargos corresponden a diferentes teorías legales sobre una misma muerte, relacionadas con intención, conocimiento de que el acto causaría la muerte o conocimiento de que generaba una alta probabilidad de muerte o lesiones graves.
Los fiscales argumentaron además que Walsh representa “una amenaza específica, real e inminente” para su esposo y sus otros tres hijos, quienes resultaron ilesos. Su esposo se encontraba fuera del estado cuando ocurrió la muerte.
El Departamento de Servicios para Niños y Familias de Illinois dijo a CNN que anteriormente no había recibido llamadas para intervenir en el domicilio de la familia Walsh.
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La defensa adelantó que el estado mental de Walsh será un punto central del proceso y cuestionó directamente la interpretación que está realizando la fiscalía sobre lo ocurrido.
“Este no es un caso de asesinato en primer grado; es todo lo contrario”, declaró Kerr después de la audiencia, mientras insistía en que su principal preocupación es que Walsh reciba atención adecuada.
De acuerdo con ' CNN ', la abogada Andrea Lyon también sostuvo que Walsh atravesaba un episodio psicótico cuando ocurrió la muerte, una afirmación de la defensa que todavía deberá ser evaluada dentro del proceso judicial.
Por ahora, Walsh permanece detenida mientras avanza un caso que combina una grave acusación penal y una disputa sobre salud mental, pero sin evidencia pública que permita afirmar que el juicio de Lindsay Clancy desencadenó la muerte de Barrett, detalló ' Univisión '.